No entiendo de reglas ni normas,
entiendo de zapatos y de hormas.No entiendo de alma,
entiendo de brisa y de calma,
Enganchada quedé a la horma de tu zapato
que impuso, con pulso consentido, su paso un largo rato,
y volando con la brisa y con la calma,
robó sin permiso mi alma.
Después del huracán y la calma,
anda descalza el alma,que por querer seguir tu paso,
ha visto temblando, llegar su último ocaso.
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