sábado, 24 de diciembre de 2011

La Suerte de la Sal

     Siguiendo con mi curiosidad histórica culinaria, he dado con una explicación acerca de las supersticiones sobre la sal que me aclara bastante porque se la ha mitificado tanto, (desconocía algunas de las circunstancias).
     No soy supersticiosa, me gusta encontrar el trocito de realidad que envuelve cualquier leyenda, acabamos de pasar por un martes trece y la verdad es que menos mal que no creo en la mala fortuna propiciada por los astros, porque fue un día horrible para mí desde su primer minuto. Además tengo muy cerca a una amiga que tiene grabado a fuego en su subconsciente todos los maleficios de la mala suerte y como contrarrestarlos en el momento, tocarse un diente, tocar un botón blanco, tocar una cremallera…… y un largo etc., dependiendo de la mala fortuna observada en el momento. Por estas dos circunstancias me ha llamado la atención el texto sobre la Vía Salaria que estoy leyendo.

Las marismas que rodeaban Roma eran un foco de malaria, por lo que su desecación fue una empresa de todo punto necesaria, pero las que se extendían en la desembocadura del Tíber tenían naturaleza salina, lo que permitía obtener sal en grandes cantidades.

Esta sustancia no se utilizaba sólo como condimento, sino que era el único medio para la conservación de los alimentos; de ahí su enorme importancia en épocas antiguas. Como sólo podía obtenerse a orillas de minas, era escasa y cara y servía de trueque, así, el hecho que derramara sal accidentalmente, era un acto desafortunado, puesto que se estaba perdiendo poder "adquisitivo".
     Esto explica que se la rodeara de un aura mágico-religiosa, que ha pervivido hasta nuestros días en forma de supersticiones ligadas a la buena o mala suerte.

     La historia más popular, y supongo que cristiana, da su explicación a porqué además hay que derramar la sal por encima del hombro:
     La espalda es el sitio desde el que Pedro Botero, es decir, el diablo, espera paciente a que nuestra naturaleza pecadora renuncie al alma para siempre. La sal arrojada no tiene otro fin que cegarle temporalmente al lanzársela directamente “a la cara del diablo”, para que el espíritu tenga tiempo para volver a quedar afianzado por la buena suerte.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Orgía Gastronómica

Dado que estos días llevan consigo muchas cenas y comidas excepcionales, tanto con los amigos, como con la familia, se me ha ocurrido buscar cuales eran las costumbre gastronómicas de los romanos y parece ser que las Orgías Romanas, en las que según los escritos de Petronio, Juvenal o Marcial se comía lenguas de flamenco, pulpejos de camello, lirones cebados con castañas, jabalíes rellenos de tordos, etc., todas ellas regadas con salsas picantes, son el origen de nuestras costumbres actuales.

En el Satiricón de Petronio se recogen las costumbres de la vida cotidiana de los romanos en la época de Nerón. Esta novela ha servido para que sepamos con exactitud cómo se disponía una mesa y cuál era el ritual y las partes de un típico banquete romano. El triclinium o comedor era una sala con tres lechos, en torno a una mesa de la que todos se servían. Los comensales se recostaban sobre el brazo izquierdo y comían con los pies descalzos. En cada uno de los lechos se instalaban tres personas en sus respectivos lugares de derecha a izquierda: lecho superior, medio e inferior.

La cena se abría con la ablución de las manos después de haber salido del baño en las termas. A continuación la gustatio o entrada de aperitivos. La cena propiamente dicha, summa cena, constaba de cuatro platos o servicios, y era regada con vino abundante. Se terminaba con la secundae mensae o postre, consistente en manjares condimentados secos para favorecer la bebida, que al final era muy copiosa. Los romanos bebían el vino puro merum, mezclado con agua caliente y especias. El vino puro sin mezcla, lo reservaban para las libaciones religiosas.

La cena romana se desenvuelve dentro de una etiqueta formada por costumbres, tales como meditar sobre la muerte, ofrecer regalos y pequeñas sumas de dinero, libaciones a los dioses Lares, etc. A los postres se debatían temas filosóficos o literarios y se recitaban versos. Los invitados se perfumaban y coronaban de flores, y se cantaba.

En una cita del Satiricón realiza su aparición en el banquete una fuente con los doce signos del Zodíaco dispuestos alrededor. El cocinero había colocado sobre cada uno de ellos un pequeño manjar: "...sobre Aries, garbanzos que semejan el carnero; sobre Tauro, un trozo de buey; sobre Géminis, criadillas y riñones; sobre Cáncer, una corona; sobre Leo, un higo chumbo; sobre virgo, una vulva de cerda joven; sobre Libra, una balanza en uno de cuyos platillos había una tarta y un pastel en el otro; sobre Escorpio, un pececillo marino; sobre Sagitario, un caracol; sobre Capricornio, una langosta de mar: sobre Acuario, un ánade; sobre Piscis, dos mújoles. El centro estaba cubierto de césped, sobre cuya hierba había un panal de miel..."

La verdad es que imaginación y despilfarro no faltaba en estas orgías gastronómicas.




domingo, 11 de diciembre de 2011

La Boda

Hoy se casa la niña, por fin, después de treinta y muchos y de varios noes, hoy va a decir "Si Quiero". Ella siempre dijo que nunca pasaría por el altar, hasta que apareció él, el adecuado, el elegido.
A mi él me gusta, es de familia bien, con buenos valores, es un muchacho trabajador, agradable y se nota que la quiere.
Sin darme a penas cuentas  ya estamos todos en la iglesia, mi mujer está tan guapa; la familia, las amigas y como no, muchas ausencias.

Suena la música ella aparece por la puerta, está preciosa. Caminamos juntos hacia el altar, no puede verme pero me siente. Furia, ira, impotencia, felicidad.
 No llores más mi niña, después de hoy podré descansar en paz.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Otro Nombre

Esta noche alguien me abraza fuertemente.

Esta noche alguien me susurra al oído.
Calor de pasión, sonido de gozo.

La Luna calla, el tiempo se para.
Recuerdo de olvido, viaje de distancia.

Le correspondo con amor, con cariño, con amistad.
Insiste en amarme……………… pero mi piel lleva otro nombre.

La noche observa……………. y grita otro nombre
Y de mi boca…………………. sólo sale otro nombre.