domingo, 30 de septiembre de 2012

El Don de Estar sin Hacer


Hay personas, que por mucho que me empeño en destripar sus artimañas, no logro encontrar el secreto de su éxito. Personas que según las estudias y las analizas, según las sigues en sus trayectorias, te das cuentas que no hacen nada, pasa la vida y no hacen nada, pero siempre están, tienen cargos políticos, tienen cargos profesionales, se cuenta con ellos para eventos sociales y ¿Cual es su mérito? Exactamente ese, estar. Quizás dijeron una frase oportuna o reenviaron un mail con demasiado énfasis en el momento adecuado, quizás viene de cuna, de relaciones colegiales o de caracteres dominantes que saben como infundir algo cercano al miedo, que no al respeto. Lo bien cierto es que no son pocos los figurantes que nos rodean.

¿Sería posible desenmascararlos? y sobre todo ¿Cómo se pueden desenmascarar? Es el tiempo el que sin duda los va poniendo en su sitio. Cambian habitualmente, en un periodo no excesivamente largo de tiempo, de puestos de trabajo, de amistades sociales, de vínculos, que curiosamente ya forman parte de su currículo y de su agenda para siempre, lo que no cambian nunca es de modus operandi.

Lo que sí que tengo claro es que la diferencia entre ellos y los demás es la humanidad, ese trocito barato y escaso que interponen algunas personas al éxito en cualquiera de las facetas. Es ese momento en el que tienes que decidir entre seguir luchando o rendirte y te rindes con orgullo y con la cabeza alta por que no genera ningún buen karma seguir luchando, es ese momento en el que cuando tienes que mirar por encima del hombro a los que están a tu lado para ponerte nuevos galones, decides quedarte de soldado raso y disfrutar de la gente y no de todos los demás beneficios que seguro estás dejando pasar, beneficios para el bolsillo y el ego, pero no para el alma y la conciencia y sobre todo la mayor diferencia es la que te hace cuestionarte si estás haciendo todo lo que puedes para estar, seguro que el esfuerzo realizado tiene una respuesta positiva.

sábado, 31 de marzo de 2012

Certezas

Certeza de verano detrás de una primavera lluviosa, con sol y risas y una luna ligera y mimosa.
Certeza de un fin y de un principio con un fin, de alegrías y placeres y de noches sin losa.
Certeza de encuentros furtivos, de historias ocultas y amantes escondidos.
Certeza de vida, de caminar, de esperanzas resucitadas de falsos olvidos.
 
Certeza de encuentros y reencuentros, tan buscados, tan perdidos, tan queridos.
Certeza de ilusiones, sentimientos y sueños, todos ellos en un abismo a punto del olvido.
Certeza de viento cálido y de poniente y de calima y de brisa y de suspiro.
Certeza de vida, de un principio, de un encuentro y de un momento aun no vivido.


viernes, 9 de marzo de 2012

En el Jadín del Edén

Los personajes de mi cuento andan perdidos por su pueblo. Les contaré que se ha afincado en él un ogro de negro corazón, que le gusta zampar y zampar del mejor jamón. El pobre mesonero, amo del cerdo del jamón, ha tenido que empeñar su última alhaja al ama del corral, pidiéndole a cambio un quita pa pagar y otro trozo de jamón para el ogro gruñón.

Un apuesto caballero, que tiempo atrás pasó por el jardín de la doncella, ha vuelto, pero en realidad ha vuelto a partir y esta vez no ha podido quedarse siquiera a dormir. Las malas lenguas cuentan que allá por su país tiene mujer, familia y otro jardín. En realidad es el ogro el que le ha hecho salir, por miedo, envidia y un montón de cosas más para decir…….

Un soldado del Rey pasó un día por el pueblo para velar por el orden y la ley, conoció a la muchachita de ojos verdes y durante algunos días por el pueblo anduvieron y de la mano se cogieron. Casta y pura fue su relación, pero el soldadito tuvo que partir. Aunque nunca se aclaró si aquella bota extraña que apareció por el corral, tenía algo que ver con el jamón que el mesonero al ogro como cerdo una noche ofreció.

En otro orden de cosas, la hechicera del lugar convocó alrededor de su lar a las muchachas del lugar. Hierbas y cantos,  ollas y lagartos, la hechicera a un pájaro loco con arco y flechas convocó y profetizó que algún ojo sacará el pájaro loco en su cuerdo caminar………

Y en estas que se encuentran las gentes del lugar, esperando el regreso del apuesto caballero, del regimiento del Rey y de algún matarife, que en vez de cerdo quiera matar al ogro de negro corazón, con nariz de aguilucho y una gran cartera, sin fondo ni control……….



domingo, 19 de febrero de 2012

El País de la Preguntas sin Respuesta

Al país de las preguntas sin respuesta ha llegado el grito de un silencio. Nadie entiende por  qué ya no se escuchan los pasos al amanecer, por qué no murmuran las calles, por qué calla el lamento al perecer.

Nadie se explica el silencio del bufón, después de largas aventuras relatadas con impresionante realeza, amargura o pasión. Los cuervos ejercen de aves de rapiña y los cañones, adivinando una fría risa, se cargan a su son.
 
 

La esperanza se ha mudado a un país vecino y en el paraíso una lanza cargada de ilusión va directa al vacío, mientras arranca de su hueco el músculo que ha dejado de palpitar por una frustrada intuición.
 
El desinterés, el aburrimiento, las falsas esperanzas, los mitos caídos, la amistad frustrada, todo tiene una palabra, una frase, un poema o una triste maldición. No hay perdón en la cobardía, en la distancia, en la ignorancia.  

En el país de las preguntas sin respuestas hay dos tumbas, juntas para siempre, separadas por la eternidad y entre ellas un mensaje en el aire, imposible de descifrar.


sábado, 11 de febrero de 2012

Volar

Sueño que vuelo, soy aire, soy viento.
Sueño que me elevo y cuando menos lo espero, entonces te siento.
Tengo un sueño que se repite, que juega con mi mente, que insiste.

Efímera, eterna, volátil, fugaz.
Sueño que ya no vivo, que no habito en este lugar.
Es un sueño que se repite, que juega con mi mente, que insiste.

No sé si es herencia o demencia el soñar con volar.
Sueño que floto, soy como el suspiro, profundo y dolido, que intentas ahogar.
Es un sueño que se repite, que juega con mi mente, que insiste en callar un llorar.